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Hace unos días escribí en este mismo espacio que la unidad está en riesgo. Ahora pienso en otro reto que vale la pena reflexionar.
Estoy seguro que a nuestro Movimiento no lo va a derrotar la oposición. Ni el PRI, ni el PAN, ni MC, ni juntos, ni por separado nos podrán derrotar.
Tampoco lo hará el dinero de las élites que durante años gobernaron para unos cuantos, aunque no hemos logrado separar el poder político del económico.
Menos nos vencerán las campañas mediáticas que insisten en construir una realidad paralela desde la desinformación.
La historia reciente demuestra que cuando el pueblo toma una decisión, no hay aparato que la revierta. Pero también la historia enseña que los movimientos no suelen caer por ataques externos, sino por errores internos, por eso es ahí donde debemos poner atención.
Si algo devoró al viejo régimen fue la corrupción. No fue una derrota electoral aislada, fue un desgaste moral acumulado. La gente dejó de creerles y cuando se pierde la confianza del pueblo, se pierde todo.
Por eso hoy el debate no es solo quién es más popular, claro que las encuestas son un instrumento valioso, sí, porque permiten escuchar a la gente.
Pero las encuestas no pueden ser el único filtro, se debe valorar la integridad, y la congruencia de las personas que buscan aparecer en la boleta electoral.
La 4T no nació para repetir los vicios del pasado, sino para erradicarlos, eso implica decisiones firmes, aunque sean incómodas. Implica no voltear la mirada cuando algo está mal.
Debemos estar conscientes de que lo que al PRI le llevó 77 años a Morena le podría llevar solo 18 o menos; por eso celebro el golpe de timón que se está dando a nivel nacional. Sigamos la ruta de ética que fundó nuestro Movimiento. Debemos cuidar a Morena de lo único que realmente puede derrotarle… La corrupción.
Con afecto por la unidad y contra la corrupción.