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A Nydia Cano le salió cara la ocurrencia, cambia su campaña de paternidad ante rechiflas

La diferencia entre un anuncio y otro no solo está en las palabras. También está en el dinero y es que hubo que volver a diseñarlo, imprimirlo, producirlo e instalarlo otra vez.

La campaña que buscaba hablar de paternidad responsable terminó convertida en un dolor de cabeza para la Secretaría de las Mujeres. Tras las críticas, el espectacular fue reemplazado y la dependencia terminó por aceptar, aunque sin decir una sola palabra, que su campaña de paternidad responsable nació con el pie izquierdo.

El espectacular que durante días provocó burlas, críticas y cuestionamientos fue retirado de la zona de El Trébol para colocar uno completamente distinto. Atrás quedó el polémico mensaje que desató el rechazo de ciudadanos, colectivos y especialistas, y en su lugar apareció una frase mucho más institucional: "Decide cuidar, proteger y acompañar a tus hijos e hijas. Llámanos".

La diferencia entre un anuncio y otro no solo está en las palabras. También está en el dinero y es que hubo que volver a diseñarlo, imprimirlo, producirlo e instalarlo otra vez. En otras palabras, recursos públicos que terminaron utilizándose para enmendar una campaña que nunca debió salir así a las calles.

La polémica estalló desde el primer día. En lugar de abrir la conversación sobre la responsabilidad de los padres, la Secretaría de las Mujeres terminó defendiendo un eslogan que muchos consideraron machista, contradictorio y totalmente fuera de lugar para una dependencia cuya principal tarea es promover la igualdad y erradicar la violencia de género.

Mientras la titular, Nydia Cano, insistía en que el mensaje buscaba llamar la atención, la atención sí llegó... pero hacia la falta de sensibilidad con la que fue construida la campaña.

Al final, la dependencia hizo lo que desde el principio se le pedía: cambiar el mensaje. Sin embargo, nunca explicó quién autorizó la primera versión, cuánto costó producirla ni cuánto representó volver a colocar otra lona apenas unos días después.

Porque el espectacular cambió, pero el gasto ya estaba hecho.

Y si el objetivo era hablar de paternidad responsable, sucedió todo lo contrario porque se habló de una campaña mal planeada, una estrategia de comunicación que tuvo que corregirse sobre la marcha y recursos públicos que bien pudieron destinarse a otras acciones si desde el escritorio alguien hubiera levantado la mano antes de mandar imprimir la primera lona.

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