Rafaél de la Peña lo corrieron de la Secretaría de Impulso y arrastra críticas y señalamientos por presuntas irregularidades, favoritismos y un manejo cuestionado de programas dirigidos al campo tlaxcalteca.
La falta de resultados, el abandono ciudadano y los señalamientos por presuntas irregularidades durante su paso por el servicio público comienzan a cobrar factura política a la familia De la Peña, luego de que en distintos sectores de Zacatelco y la región sur ya se hable de una posible candidatura de Rafael de la Peña, exsecretario de Impulso Agropecuario, ante el desgaste total de la imagen de su hijo, el legislador Emilio de la Peña Aponte.
Y es que Emilio de la Peña habría resultado un perfil completamente gris dentro del Congreso local, sin presencia, sin gestión y sin cercanía con la gente, situación que hoy lo mantiene prácticamente en el anonimato incluso en su propio municipio.
Habitantes de Zacatelco aseguraron que durante su periodo como diputado nunca se le vio trabajando de manera cercana con la ciudadanía, ni gestionando apoyos reales para las familias, productores, jóvenes o sectores vulnerables. Por el contrario, afirmaron que su paso por el Poder Legislativo pasó desapercibido y que jamás construyó una estructura social sólida.
“Ni aquí en Zacatelco lo conocen”, comentan ciudadanos inconformes, quienes señalan que el legislador nunca recorrió comunidades, no mantuvo contacto permanente con la población y tampoco encabezó causas relevantes que beneficiaran al distrito.
El desgaste político sería tal, que ya comienza a sonar con fuerza la posibilidad de impulsar a su padre, Rafael de la Peña Bernal, como carta electoral para intentar rescatar el proyecto familiar; sin embargo, lejos de generar entusiasmo, la idea también estaría provocando rechazo.
Y es que el paso de Rafael de la Peña por la Secretaría de Impulso Agropecuario, arrastró críticas y señalamientos por presuntas irregularidades, favoritismos y un manejo cuestionado de programas dirigidos al campo tlaxcalteca.
Productores consideraron que durante su administración no hubo cambios reales para el sector agropecuario y que la dependencia terminó convertida en un espacio de operación política más que de apoyo efectivo para campesinos y ganaderos.
El escenario para ambos personajes parece complicado: por un lado, Emilio de la Peña enfrenta el descrédito de una gestión legislativa considerada inútil y distante; mientras que Rafael de la Peña carga con una imagen deteriorada por acusaciones de presuntas prácticas poco transparentes durante su paso por el gobierno estatal.
En medio del desgaste, ciudadanos advierten que Zacatelco no necesita “herencias políticas”, sino perfiles con verdadero trabajo territorial, resultados palpables y cercanía auténtica con la población, algo que —aseguran— ninguno de los dos ha logrado demostrar.