OPINIÓN

El horizonte de la resiliencia

Breve reseña de la reconstrucción del orden en tiempos de crisis

Javier Cobos Fernández

Economista por la UDLAP, M.A.P. por la Universidad de Columbia de Nueva York, con estudios de Maestría en Derecho en el ITAM, Máster en Private Equity, y doctorante en Derecho por el Centro de Estudios Carbonell. Exdirector Asociado en S&P, y exconsultor en IADB.

Viernes, Diciembre 26, 2025

En este solsticio de invierno de 2025, México atraviesa una coyuntura que muchos analistas y ciudadanos describen como una entropía institucional. La percepción de una "caída libre" no es infundada: se manifiesta en la erosión de los contrapesos constitucionales, la opacidad en la rendición de cuentas y una violencia que ha trascendido lo criminal para convertirse en un desafío a la gobernabilidad misma.

Sin embargo, la historia económica y política universal nos enseña que el colapso no siempre es el punto final, sino a menudo el umbral de una reconfiguración inesperada.

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A continuación, analizamos brevemente a manera de ejemplo cinco casos históricos donde la fractura del contrato social y la ruina económica parecían irreversibles, y cómo, mediante mecanismos que desafiaron las métricas probabilísticas de su tiempo, lograron el retorno al orden y la prosperidad.

I. La Inflexión del Ordo-liberalismo: Alemania (1945–1948)

En mayo de 1945, Alemania no solo estaba físicamente destruida; estaba moral y financieramente aniquilada. La deuda de guerra era impagable y el sistema de precios estaba congelado por controles impuestos desde la era nazi, lo que generó una distorsión masiva.

Para 1947, la producción industrial era apenas el 33% de lo que fue en 1936. La moneda oficial, el Reichsmark, carecía de valor real; la economía se basaba en el trueque y el "mercado negro del cigarrillo".

Como documenta Nicholas Balabkins (1964) en Germany Under Direct Controls, las potencias aliadas inicialmente favorecieron el Plan Morgenthau, que pretendía despojar al país de su capacidad industrial, condenándolo a ser una economía agraria de subsistencia. La corrupción en la distribución de suministros era rampante y la hambruna acechaba las zonas de ocupación.

El punto de inflexión ocurrió el domingo 20 de junio de 1948. Ludwig Erhard, influenciado por la Escuela de Friburgo y el pensamiento ordo-liberal de Walter Eucken, implementó la reforma monetaria introduciendo el Deutsche Mark. Sin permiso explícito de las autoridades militares aliadas, Erhard abolió simultáneamente los controles de precios y el racionamiento.

Wilhelm Röpke, otro arquitecto intelectual de este proceso argumentó que el orden económico debía estar anclado en un marco moral y legal sólido. Contra todo pronóstico, al lunes siguiente, las tiendas que habían estado vacías durante años se llenaron de productos. Este "milagro" no fue producto del azar, sino de la restauración de la confianza en la moneda y el respeto a la propiedad privada bajo un marco de competencia leal (Henderson, 1988).

II. El estancamiento institucional y el Acuerdo de Wassenaar: Países Bajos (1982)

A finales de la década de 1970, los Países Bajos presentaban lo que los economistas denominaron el Dutch Disease (Mal Holandés). La excesiva dependencia de los ingresos por gas natural había inflado la moneda, destruido la competitividad manufacturera y creado un Estado de bienestar fiscalmente insostenible.

La crisis política era profunda. El país sufría de una parálisis legislativa conocida como "pilarización" (verzuiling), donde la sociedad estaba tan fragmentada en grupos religiosos y políticos que el consenso era imposible. El desempleo crecía a una velocidad de 1 por ciento mensualmente y el déficit público estaba fuera de control. La violencia social, manifestada en huelgas masivas y disturbios por la vivienda en Ámsterdam, sugería un colapso del modelo social democrático.

En noviembre de 1982, bajo la sombra de una recesión que parecía no tener fondo, el líder sindical Wim Kok y el líder patronal Chris van Veen firmaron el Acuerdo de Wassenaar. Este evento es analizado por Jelle Visser y Anton Hemerijck (1997) en A Dutch Miracle como un triunfo de la racionalidad sobre la ideología. Los sindicatos aceptaron la moderación salarial a cambio de la reducción de la jornada laboral y la creación de empleo. Fue un retorno inesperado a la gobernabilidad a través de la "política de consenso" (Poldermodel), que transformó a Holanda en una de las economías más estables y con menor desempleo de la OCDE.

III. Del caos de la posguerra al desarrollo: Corea del Sur (1953–1965)

Tras el armisticio de 1953, Corea del Sur era considerada un caso perdido por la comunidad internacional. Con una infraestructura arrasada y una dependencia absoluta de la ayuda estadounidense, el país era el epítome de la corrupción clientelar bajo el régimen de Syngman Rhee.

Corea del Sur carecía de recursos naturales (la mayoría estaban en el Norte) y sufría de una hiperinflación crónica. La administración pública estaba infestada de lo que Alice Amsden (1989) describe como "rentismo improductivo". Los cálculos del Banco Mundial en esa época sugerían que Corea del Sur jamás alcanzaría los niveles de desarrollo de sus vecinos. La violencia política y las protestas estudiantiles de 1960 (Revolución de Abril) reflejaban un sistema al borde de la fractura definitiva.

La transformación comenzó con una reorientación radical hacia las exportaciones y la reforma agraria. El Estado, bajo una nueva burocracia técnica y meritocrática, aplicó lo que Ha-Joon Chang (2002) denomina "política industrial selectiva". Se fomentó la disciplina de mercado condicionando el apoyo estatal al rendimiento exportador de las empresas (Chaebols). En una generación, Corea pasó de la ayuda humanitaria a ser un donante neto de ayuda internacional, restaurando el orden social mediante la movilidad ascendente masiva.

IV. El colapso soviético y la resurrección digital: Estonia (1991–1994)

En 1991, tras la caída de la URSS, Estonia heredó una economía de comando disfuncional, una inflación del 1,000% y una dependencia total del petróleo ruso. El crimen organizado controlaba gran parte de las nuevas actividades comerciales y las instituciones estatales eran inexistentes.

Estonia enfrentaba una crisis de identidad y soberanía. Como describe Mart Laar (2002), el primer ministro que asumió el cargo a los 32 años, en las tiendas solo había "pan y mostaza". La burocracia heredada del sistema soviético era intrínsecamente corrupta y resistente a cualquier cambio. Parecía que el país estaba destinado a convertirse en un narco-estado post-soviético.

Laar y su equipo, sin experiencia política previa pero con un rigor académico impecable, implementaron el Shock Therapy basado en los principios de Milton Friedman. Introdujeron un impuesto único (Flat Tax), privatizaron la tierra y, lo más audaz, decidieron no invertir en tecnologías obsoletas, saltando directamente a la digitalización del Estado. La creación de un sistema de justicia transparente y digital eliminó los incentivos para la corrupción. Hoy, Estonia lidera el índice de libertad económica y gobernabilidad digital a nivel global.

V. La estanflación y el renacimiento británico (1976–1985)

A mediados de los setenta, el Reino Unido era apodado "el hombre enfermo de Europa". En 1976, el gobierno laborista tuvo que solicitar un rescate humillante al Fondo Monetario Internacional (FMI), algo impensable para una potencia industrial.

El país estaba sumido en el "Invierno del Descontento" (1978-79). Las huelgas de recolectores de basura y sepultureros paralizaron la nación. La inflación alcanzó el 25% y el poder de los sindicatos bloqueaba cualquier intento de reforma presupuestaria. La gobernabilidad se había evaporado y la violencia en los piquetes era cotidiana. Como analiza Andrew Marr (2007) en A History of Modern Britain, la sensación generalizada era de un declive nacional irreversible hacia la irrelevancia.

La llegada de Margaret Thatcher al poder supuso una ruptura con el consenso de posguerra. Basándose en las ideas de Friedrich Hayek, su gobierno implementó políticas de control monetario estricto para frenar la inflación, privatizó industrias estatales ineficientes y restauró el Estado de derecho frente a los intereses gremiales. A pesar de una resistencia inicial violenta, para mediados de los 80, el Reino Unido había recuperado su dinamismo económico y su relevancia geopolítica, estableciendo un nuevo estándar de eficiencia pública.

México: La esperanza fundamentada en la historia

El análisis de estos cinco casos revela una constante: las sociedades no perecen por la crisis misma, sino por la pérdida de la convicción de que el orden puede ser restaurado. En México, la percepción de impunidad y la erosión de los balances de poder han creado una "atmósfera de caída libre". Sin embargo, el rigor histórico nos obliga a reconocer que México posee activos que muchas de estas naciones no tenían en su momento de crisis: una estructura demográfica joven, una base manufacturera integrada globalmente y una reserva moral en su ciudadanía.

La crisis actual de gobernabilidad y transparencia es, desde una perspectiva histórica, el agotamiento de un modelo que ya no responde a la realidad técnica y económica del siglo XXI. El sistema político puede apostar por el pesimismo para desmovilizar la vigilancia ciudadana, pero los ejemplos de Alemania o Estonia nos demuestran que, cuando la sociedad decide amar a su país lo suficiente como para exigir excelencia y orden, los puntos de inflexión ocurren.

En esta Navidad de 2025 debemos recordar que la esperanza no es una emoción pasiva, sino un motor de acción política y económica. México tiene la capacidad de regresar a ser un país de instituciones, paz y prosperidad. La historia no ha terminado; está esperando el siguiente salto cuántico que solo la voluntad de los mexicanos podrá detonar.

Referencias
Amsden, A. H. (1989). Asia's Next Giant: South Korea and Late Industrialization. Oxford University Press.
Balabkins, N. (1964). Germany Under Direct Controls: Economic Aspects of Industrial Disarmament 1945-1948. Rutgers University Press.
Chang, H. J. (2002). Kicking Away the Ladder: Development Strategy in Historical Perspective. Anthem Press.
Henderson, D. R. (1988). German Economic Miracle. The Concise Encyclopedia of Economics.  
Laar, M. (2002). Estonia: Little Country that Could. Centre for Research into Post-Communist Economies.
Marr, A. (2007). A History of Modern Britain. Macmillan.
Visser, J., & Hemerijck, A. (1997). 'A Dutch Miracle': Job Growth, Welfare Reform and Corporatism in the Netherlands. Amsterdam University Press.

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