Al cerrar este 2025, nos encontramos ante una contradicción fundamental que desafía la lógica tradicional: mientras los encabezados financieros celebran cifras históricas de entrada de dólares, la economía real —la que produce bienes y genera empleos en las fábricas— muestra signos claros de agotamiento.
No estamos ante una pausa coyuntural, sino frente a una desconexión profunda entre los flujos de dinero y la capacidad productiva del país.
Más artículos del autor
El más reciente reporte del INEGI (Boletín 627/25, publicado el 21 de noviembre) es contundente y enfría cualquier optimismo desmedido. Las cifras anualizadas, que nos permiten ver la tendencia real más allá del ruido de corto plazo, indican que el Producto Interno Bruto (PIB) se contrajo un 0.2 % en comparación con el año anterior.
Sin embargo, el dato verdaderamente preocupante se encuentra al levantar el capó de la economía: las Actividades Secundarias (nuestra industria) se desplomaron un 2.7 % anual. Mientras el campo tuvo un desempeño positivo (+2.9 %), los sectores que impulsan la modernización están detenidos. La minería cayó un dramático 8.5 % y las manufacturas, supuestamente las grandes ganadoras del comercio global, retrocedieron un 0.1%.
La "ilusión del récord" y el eco del pasado
Aquí surge la pregunta obligada: ¿Cómo es posible que la industria se contraiga si la Secretaría de Economía reporta un récord histórico de Inversión Extranjera Directa (IED) de 40,906 millones de dólares al tercer trimestre? (Secretaría de Economía, 2025).
La respuesta requiere ir más allá del boletín oficial. Lo que hoy se registra como "inversión récord" en 2025 es, en gran medida, la materialización contable de decisiones tomadas en 2023 y 2024, como lo apuntaba en “La Ilusión del Récord” (Cobos Fernández, 2025). Los grandes capitales no se mueven con la velocidad de un click; lo que vemos hoy es el desembolso de compromisos pactados hace 18 o 24 meses. Es un ingreso real, sí, pero obedece a una fotografía de expectativas del pasado, no necesariamente a la dinámica actual.
Además, debemos entender la composición de este dinero. Cerca del 68 % de esta cifra proviene de la reinversión de utilidades (Secretaría de Economía, 2025). Ante las altas tasas de interés en México (7.25 %), las empresas extranjeras prefieren dejar sus ganancias en la tesorería local ganando rendimientos financieros, en lugar de enviarlas a sus matrices. Contablemente suma como IED, pero en la práctica es dinero estacionado en instrumentos bancarios, no en nuevas líneas de producción.
Finalmente, cabe señalar que la recepción efectiva de capitales para inversión productiva en infraestructura que, efectivamente, alcanzó niveles récord bajo las condiciones mencionadas, difícilmente se traduce en crecimiento económico al mismo tiempo. Esto es, existe un “rezago natural” entre la recepción de flujos financieros para inversión productiva en la economía real, y su materialización en el aparato productivo nacional. Eso, en parte, explica la aparente contradicción entre IED histórico y contracción en el sector secundario en el mismo trimestre, tercero del año actual.
Esto es, el capital nuevo que sí está llegando requiere de un "tiempo de aterrizaje". Antes de que se coloque la primera piedra de una fábrica, el capital inteligente busca certidumbre y estrategia.
Esto explica por qué mientras la manufactura cae, los Servicios Corporativos crecieron un impresionante 16.2 % anual. Los inversionistas requieren y están contratando servicios profesionales de alto nivel, que fusionen estrategia y evaluación financiera integrada con acompañamiento jurídico y cumplimiento regulatorio, en un mismo cerebro de implementación con tecnología de punta para garantizar eficiencia y competitividad de manera integral con el diseño financiero y legal.
Hoy en día, el capital no se arriesga sin antes blindarse. Lo que estamos viendo es una etapa de preparación, donde el gasto se destina a "inteligencia de implementación" para navegar el complejo entorno mexicano antes de transformarse en activos físicos.
El costo del dólar barato
Esta lluvia de divisas, sumada a las remesas, ha mantenido al tipo de cambio en niveles que muchos celebran, pero que tienen un costo oculto. Aunque las remesas se han recuperado en volumen tras el innegable bache observado entre octubre de 2024 y febrero de 2025 (causado por la pausa en la construcción en EE.UU.), su valor real ha caído.
La fortaleza del peso ha erosionado el poder de compra de las familias que reciben estos envíos. Hoy, cada dólar que mandan nuestros paisanos se cambia por menos pesos, y esos pesos compran menos en el mercado. El resultado es visible: el consumo en servicios de alojamiento y preparación de alimentos cayó un 3.0 % anual.
A ver. Que no nos cuenten por favor. No existe tal cosa como que la apreciación del peso es sinónimo de economía fuerte; no, doctora (La Jornada, 12 de junio 2025). La estabilidad cambiaria, cuando no está sustentada en productividad, termina castigando al mercado interno.
Tasas de interés: El imán financiero
Finalmente, ¿qué sostiene esta estructura? El diferencial de tasas. Con una tasa de referencia en México del 7.25 % (Banxico, 2025) frente a tasas cercanas al 4.0 % en los bonos del Tesoro de EE.UU. (Trading Economics, 2025), nuestro país actúa como un imán para el capital especulativo.
Los inversionistas globales toman prestado en dólares baratos para cobrar rendimientos altos en pesos (el llamado Carry Trade). Este flujo masivo de "dinero caliente" maquilla el tipo de cambio, pero no genera bienestar duradero. Es capital que viene a la renta financiera, no a la apuesta productiva de largo plazo.
En conclusión, la cifra récord de inversión debe leerse con cautela y contexto. Es una mezcla de decisiones del pasado que hoy se cobran, utilidades retenidas por conveniencia financiera y capital nuevo que apenas está en fase de consultoría y blindaje. Mientras esos recursos no transiten del sistema financiero al piso de producción, la divergencia entre la euforia de los mercados y la realidad de la industria seguirá ampliándose.
Referencias
Banco de México. (2025). Información de Ingresos y Egresos por Remesas.
Banco de México. (2025). Tasas y Precios de Referencia.
Cobos Fernández, J. (2025, 20 de noviembre). La ilusión del récord: Disección forense del récord de Inversión Extranjera Directa. e-consulta.
INEGI. (2025, 21 de noviembre). Producto Interno Bruto Trimestral. Boletín de Prensa núm. 627/25.
La Jornada. (2025, 12 de junio). Destaca Sheinbaum fortaleza de la economía tras apreciación del peso.
Secretaría de Economía. (2025). Comunicado No. 111: Cifras de Inversión Extranjera Directa.
Trading Economics. (2025). United States Government Bond Yield.
Yahoo Finance. (2025). Cotización USD/MXN.