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Marcha de la vergüenza, Karina saca a burócratas para aparentar músculo; fueron obligados

Varios burócratas señalaron que acudieron por temor a posibles represalias.

Desde las 7:00 de la mañana, cientos de trabajadores afiliados al Sindicato 7 de Mayo fueron citados en distintos puntos de la capital tlaxcalteca para participar en una movilización convocada por la dirigencia encabezada por Karina Erazo Rodríguez.

Sin embargo, lo que se esperaba como una demostración de fuerza sindical terminó convirtiéndose, según versiones de los propios asistentes, en una jornada de desgaste, largas esperas y molestia generalizada.

Los contingentes permanecieron por más de dos horas prácticamente inmóviles, sin que existiera una explicación clara sobre el objetivo de la movilización ni sobre la hora exacta de salida. Fue hasta después de las 9:00 de la mañana cuando finalmente comenzó el recorrido, provocando inconformidad entre los trabajadores que desde temprana hora permanecían concentrados en las calles de la ciudad.

Varios burócratas señalaron que acudieron por temor a posibles represalias y denunciaron que se les pidió llevar acompañantes para incrementar el número de asistentes. Algunos afirmaron que tuvieron que movilizar a familiares, amigos o conocidos para cumplir con la instrucción recibida.

Muchos de los asistentes llegaron sin haber desayunado y permanecieron durante horas bajo el sol, sin acceso a alimentos ni información precisa sobre el desarrollo de la actividad.

“Nos citaron muy temprano y nadie sabía realmente para qué era la marcha. Sólo nos dijeron que teníamos que estar presentes”, comentó uno de los trabajadores consultados durante la concentración.

Entre los participantes predominó el malestar por considerar que la movilización careció de un objetivo concreto y que la organización fue deficiente. Algunos incluso calificaron la convocatoria como una demostración de control político más que como una acción encaminada a defender los intereses laborales de la base trabajadora.

La mayoría de los asistentes manifestaron sentirse utilizados, engañados e intimidados, al considerar que fueron obligados a permanecer durante horas en espera de una marcha cuyo propósito nunca quedó claramente definido.

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