Anda de rodillas cargando a San Isidro Labrador para que le haga el milagro y lo convierta el alcalde.
En Tlaxco ya comenzó el desfile de aspirantes adelantados y uno de los que más se está moviendo es el síndico municipal Arturo Hernández Rodríguez, quien —dicen habitantes del municipio— ya se creyó el cuento de que puede convertirse en presidente municipal, aunque para ello tenga que recurrir al oportunismo político y hasta colgarse de la fe del pueblo.
El representante legal del llamado Pueblo Mágico ha comenzado una intensa operación de promoción personal disfrazada de cercanía social, apareciendo en eventos públicos, festividades y actividades religiosas donde busca ganar reflectores y simpatías rumbo al próximo proceso electoral.
Una de las acciones que más críticas generó fue su participación reciente en actividades religiosas en la zona del cerro, donde cargó imágenes y símbolos de fe en un intento —según señalan ciudadanos— de aparentar humildad y arraigo popular, pese a que en el Ayuntamiento es señalado por mantener una actitud distante, soberbia y poco accesible con la población.
“Quiere jugarle al Juan Diego para ver si le cae el milagro de la presidencia”, comentaron habitantes inconformes, quienes consideran que el síndico busca aprovechar cualquier escenario para posicionar su imagen.
Las críticas no terminan ahí. Durante los festejos del Día del Niño y del Día de las Madres, Arturo Hernández también habría utilizado actividades financiadas con recursos públicos y actos institucionales para promoverse políticamente, intentando construir una figura de “candidato cercano” mientras en oficinas municipales la percepción es completamente distinta.
Trabajadores y ciudadanos aseguraron que el síndico se comporta como un personaje inalcanzable, al grado de que para poder hablar con él hay que pasar filtros, solicitar citas y esperar disponibilidad, pese a que muchos consideran que su desempeño dentro del Ayuntamiento ha sido gris y sin resultados relevantes.
“Se la pasa más preocupado por tomarse fotos y quedar bien en eventos que por resolver problemas del municipio”, señalan voces críticas dentro de Tlaxco.
Detrás de la estrategia de posicionamiento, aseguraron, existe un intento desesperado por construir una candidatura anticipada basada más en apariciones públicas y actos populistas que en trabajo real o resultados concretos dentro de la administración.
El síndico parece más concentrado en convertirse en protagonista político y recorrer comunidades buscando simpatías, aunque para ello tenga que recurrir al oportunismo religioso, al protagonismo social y a una campaña disfrazada de cercanía con el pueblo.
En el municipio ya hay quienes advierten que Arturo Hernández Rodríguez no está gobernando ni representando jurídicamente a Tlaxco, sino construyendo desde ahora su proyecto personal rumbo a la alcaldía.